Diego Alfonso: “Siento que viví tres vidas de las cosas que hice”
Nombre: Diego Alfonso
Edad: 39
Ocupación: Estilista
¿Le cohíbe trabajar con famosos?
Yo brindo un servicio por el cual me pagan, pero no me siento menos que nadie.
Soy muy directo y opino, no soy vergonzoso.
A la persona le da seguridad que pueda dar mi punto de vista. Pero también sé que hay que respetar el momento, decir lo justo (…)
¿El cliente siempre tiene la razón?
Para mí nunca existe lo del cliente siempre tiene la razón porque lo importante es que la gente que trabaja conmigo esté bien.
¿A qué edad empezó a trabajar?
Siempre me gustó sentirme independiente y tener mi dinero. A los ocho años salía a vender pasteles. Mi primer trabajo real fue a los 16 o 17.
Necesitaban a alguien que supiera cocinar y yo dije que sabía, aunque en realidad no.
Fui a cocinar a una estancia y estuve cinco años.
¿Qué hizo después?
Vine a Montevideo a aprender cocina internacional, pero no me gustó.
Empecé peluquería y el primer día con el espejo del baño y una silla en el living de casa empecé a cortar el pelo a 35 pesos el corte para agarrar práctica.
Hice todo de a poquito, sé lo que es ganarse cada centavo de lo que está invertido en mi empresa.
Texto basado en una entrevista realizada por Clementina Delacroix
Periodista de la Revista Galería
B. Vocabulario
Busca en el diccionario en línea de la Real Academia Española las palabras relacionadas con la entrevista: estilista, artesanal, cohibir, estancia, centavo.
C. Cuestionario
1. ¿Quién es Diego Alfonso?
2. ¿Cuántos años tiene?
3. ¿A qué edad comenzó a trabajar?
4. ¿En qué empezó a hacerlo?
5. ¿Qué estudió después de esa experiencia?
6. ¿A qué se dedica actualmente?
D. Observa la siguiente historieta de Quino (Mafalda).
Luego de hacerlo, identifica en ella los elementos de la comunicación.
El enunciado es una palabra o un grupo de palabras ordenadas que tienen sentido completo. En la escritura, los enunciados finalizan con un punto (.), signo de interrogación (?) o de exclamación (!). En la oralidad, terminan con una pausa. No con un punto, signo de interrogación o de exclamación. Estos signos de puntuación solo se utilizan en la escritura.
Existen dos tipos de enunciados:
Frase, o enunciado no oracional: no tiene verbo. Ejemplos:
¡Hola!
Buenas tardes.
Oración, o enunciado oracional: Siempre tienen un verbo conjugado. Ejemplos:
Las palabras son signos de la lengua. Por ese motivo también se les llama signos lingüísticos. Además, son unidades con sentido y con significado. En ellas se pueden reconocer unidades menores que también tienen significados: los morfemas. Los morfemas aportan dos tipos de significados: el léxico y el gramatical. El morfemabase aporta el significado léxico, que nos permite saber qué quiere decir la palabra. Todas las palabras tienen un morfema base. Los morfemas flexivos, en cambio, aportan significados gramaticales. En los verbos conjugados los morfemas flexivos son los de persona, numero, tiempo y modo. En los sustantivos reconocemos morfemas flexivos de número y en algunos, también de género. En los adjetivos reconocemos morfemas flexivos de número y de género, aunque algunos carecen de flexión de género.
Raíz y desinencia en los verbos, sustantivos y adjetivos
La raíz es la parte invariable de una palabra. En muchos casos aporta el significado semántico. Por su parte, la desinencia es la unidad mínima de significado gramatical. Esta ofrece información relativa a género, número, tiempo, y modo
Familia de palabras
Palabras primitivas o palabras simples – Así se llaman las palabras originales, que no proceden de otra. Por ejemplo: mar, sol, flor, árbol, etc. Estas palabras están formadas por dos morfemas. Uno de ellos es la raíz; el otro es el morfema flexivo. Por ejemplo: niño / niña. La raíz es niñ, el morfema flexivo es, en el caso del sustantivo niño, la vocal o, y en el caso del sustantivo niña, el morfema flexivo es la vocal a.
Palabras derivadas – No son palabras originales. Se forman a partir de una palabra primitiva. Por ejemplo: marino (procede de mar), panadería (procede de pan), golazo (procede de gol), gotera (procede de gota), etc.
Las palabras derivadas se forman a partir de la palabra primitiva: se toma su raíz y se le añade un morfema derivativo, que puede ir delante o detrás de la raíz. Si va delante, se denomina prefijo; si va detrás, se denomina sufijo. Ejemplos de palabras con prefijo: convivir, subterráneo, etc. Ejemplos de palabras con sufijo: pescador, verdoso, etc.
Para formar nuevas palabras existen tres procedimientos: 1) Derivación: las nuevas palabras se obtienen añadiendo, a otras palabras, prefijos (al principio de la palabra) o sufijos (al final de la palabra). Ejemplo: cómodo > incómodo, comodidad (prefijo y sufijo, respectivamente). Las palabras que no proceden de otra palabra se llaman palabras primitivas (cómodo). Las palabras que se forman a partir de una palabras primitiva se llaman palabras derivadas (incómodo, comodidad). 2) Composición: las nuevas palabras son la suma de otras. Por ejemplo: lavavajillas = lavar + vajillas. 3) Acronimia: las nuevas palabras se crean con las letras iniciales o las sílabas iniciales de otras palabras. Por ejemplo, los siguientes acrónimos: MSP (Ministerio de Salud Pública); CEA (Centro Educativo Asociado); ANEP (Administración Nacional de Educación Pública), etc.
Coloquialmente se suele decir que describir es «pintar con palabras».
Los textos descriptivos se utilizan para presentar a través de palabras, o de la escritura características de personas, lugares u objetos, explicando sus partes y sus cualidades, así como también sus estados de ánimo o sentimientos.
Estructura de los textos descriptivos
1) Introducción: aquí se identifica el objeto, la persona, o la situación que será descripta, etc. Se hace a través de un texto oral o escrito. 2) Desarrollo: aquí se comienza a describir con gran profundidad el objeto descrito. Se presentan aspectos más generales y otros más detallados, pudiendo caracterizarlo de forma más o menos objetiva o subjetiva. 3) Conclusión: se realiza una especie de resumen de la descripción para cerrar la caracterización del objeto, ser, animal, etc.
Los adjetivos son palabras que modifican al sustantivo. Destacan una propiedad de lo expresado por el sustantivo o limitan la extensión de su significado.
Varían en género (niño / niña) y número (niños / niñas).
Los adjetivos se clasifican
en:
1) Calificativos: son palabras que utilizamos para expresar las cualidades del nombre o
las propiedades de lo designado por ese sustantivo: niña feliz, día lluvioso, pelo
largo, casa linda.
2) Determinativos: son adjetivos de diverso tipo, integrados por pronombres
demostrativos y posesivos, indefinidos, numerales, funcionando como adjetivos.
Algunas veces el adjetivo acompaña a los verbos ser o estar: soy feliz, estás más alta.
Los adjetivos calificativos
pueden ser:
a) Especificativos: son necesarios porque diferencian a un nombre de otro a partir de la
calificación. Una planta puede ser grande, o pequeña. El mar
puede estar sereno, o revuelto.
b) Explicativos o epítetos: su uso no es imprescindible, ya que el nombre al que califica lleva en sí mismo esa cualidad.
Su uso está muy generalizado
en el lenguaje poético, porque embellecen y destacan el discurso: verdes
prados.
En español algunos adjetivos
pueden modificar su base para demostrar el grado de intensidad. En este sentido
los adjetivos pueden presentar tres
grados: positivo, comparativo, y superlativo.
– El adjetivo está en grado positivo cuando expresa una cualidad o estado del sustantivo sin indicar su intensidad: luz crepuscular, casa linda.
– El adjetivo está en grado
comparativo cuando se contrastan dos cualidades de un mismo ser u objeto, o el
grado en que dos seres u objetos poseen la misma cualidad. La comparación puede
expresar:
a) Inferioridad: Mis vecinos
de abajo son menos ruidosos que los de arriba.
b) Igualdad: Yo no soy tan
ordenada como mi prima.
c) Superioridad: Quedó más
ancho que largo.
d) Excelencia: Mi hermana es la más alta de todas. El adjetivo está en grado superlativo cuando expresa la mayor intensidad de una cualidad o de un estado: muy bello, bellísimo.
Sustantivos: según el significado, son palabras que nos permiten nombrar a entidades como personas, seres animados, objetos inanimados, sentimientos, ideas: hermana, gaviota, ómnibus, paz, ballena.
Cuando el sustantivo nombra seres sexuados -personas, animales- estamos ante casos especiales de género variable en los sustantivos.
En español, la mayoría de los
sustantivos se clasifican en femeninos y masculinos.
Según la forma, el sustantivo
tiene morfemas flexivos de número: libro
/ libro-s; lápiz / lápic-es; (el) análisis / (los)
análisis; (el) lunes / (los) lunes.
Definición de morfema: Unidad más pequeña de la lengua que tiene significado y no puede dividirse en unidades significativas menores.
El número es una marca
gramatical que diferencia los sustantivos en singular de los sustantivos en plural.
Los ejemplos (análisis,
lunes) muestran que en español la ausencia de los morfemas de plural -s,
-es, puede marcar singular.
Ejemplos: El análisis de mi
hermana estaba bien.
Mi abuela se hará los
análisis la semana que viene.
El viernes próximo practicaré
con mi equipo de fútbol cinco para el partido del domingo.
Los lunes de mañana voy a la
UTU.
¡Atención! En los casos de sustantivos terminados en -s y con acentuación grave o esdrújula, el plural se marca a través del artículo, porque el sustantivo no tiene marca flexiva de número. Por ejemplo: análisis, lunes.
La mayoría de los sustantivos
tienen variación de número, pero algunos solo tienen la forma singular (caos,
sed) o la forma plural (cosquillas).
Ejemplos: Mi vida es un caos
/ Tengo mucha sed / A mi hermanita más chica no le gusta que le hagan
cosquillas.
a) Pasar al femenino: perro, gallo, hijo, actor, rey, pintor, conde.
Marcas de femenino: -a, -ina, -iz, -esa.
yerno nuera
padre madre
caballo yegua
toro vaca
carnero oveja
A veces el femenino se forma a través de palabras distintas.
b) ¿Qué determina el género de estos sustantivos?
pianista: el pianista / la pianista
cantante: el cantante / la cantante
dentista: el dentista / la dentista
agente: el agente / la agente
testigo: el testigo / la testigo
A veces el género de algunos sustantivos de persona se determina por un determinante; en este caso, el artículo.
Indicar el género de cada uno
de estos sustantivos
Lo que determina que cada
sustantivo sea reconocido como femenino o masculino es:
a) ¿Su forma?
b) ¿El conocimiento de los hablantes?
Clases de sustantivos
a) Comunes / propios.
b) Individuales / colectivos.
c) Contables / no contables.
a) Sustantivos comunes. Nombran a cualquier ser u objeto sin diferenciarlo de otros de su misma clase. Se escriben con minúscula: tía, bicicleta, alegría, amistad.
Sustantivos propios. Nombran a un ser u objeto distinguiéndolo de los demás de su misma clase. Se escriben con mayúscula: Andrea, Florida, Real Madrid.
Los sustantivos comunes responden a la pregunta ¿qué es? Los sustantivos propios responden a la pregunta ¿cómo se llama?
Ejercicios de sustantivos propios y comunes
A) Completar la columna de la derecha (sustantivos comunes) con un nombre propio adecuado al nombre común de la izquierda (sustantivos propios):
río / Uruguay
liceo / Francisco Bauzá
calle / Garzón
perro / Tifón
niño / Pablo
doctor / Olivera
país / Argentina
señora / Marta
agencia / Central
B) Completar la columna de la derecha con un nombre común adecuado al nombre propio de la izquierda:
Paraguay / país.
Florida / departamento
Juana de Ibarbourou / poetisa
¿Qué diferencia notamos entre estos dos grupos de sustantivos?
– El sustantivo común es una palabra descriptiva. Al nombrar
caracteriza al referente.
– El sustantivo propio es una palabra no descriptiva. Individualiza al referente sin caracterizarlo.
b) Sustantivos individuales. En singular nombran a un solo ser u objeto: profesor, carretera, escritor, pájaro.
Sustantivos colectivos. En singular nombran a un conjunto de seres u objetos: gente, enjambre, cardumen, bandada, etc.
c) Sustantivos concretos. Nombran seres u objetos que se pueden percibir los sentidos: planta, perfume, torta, mesa, etc.
Sustantivos abstractos. Nombran algo que no se puede percibir con los sentidos, como por ejemplo, una idea o un sentimiento: tristeza, felicidad, paz.
Escribir ejemplos:
d) Sustantivos contables. Nombran seres u objetos que se pueden numerar: manzana, libro, árbol.
Sustantivos no contables. Nombran entidades que se pueden medir o cuantificar, pero no numerar: arena, agua.
Un mismo sustantivo puede ser clasificado en cada una de estas clases: alegría es un sustantivo común, abstracto, no contable, y como es abstracto, no se puede clasificar en individual o colectivo.
Plural de los
sustantivos
Todos los sustantivos tienen
número: singular o plural. El plural de
los vocablos que terminan en vocal (-a, -e, -i, -o, -u) se forma al añadir una
-s.
Ejemplos:
el libro los libros
el auto los
autos
la casa las
casas
Los sustantivos que terminan en consonante forman el plural al añadir -es.
Ejemplos:
el cartel / los carteles
el joven / los jóvenes
la pared / las paredes
Regla ortográfica
Cuando un sustantivo termina en -z,
ésta se convierte en -c al formar el
plural.
Ejemplos: el lápiz / los lápices
la raíz / las raíces
Algunas palabras, como por ejemplo ropa y gente, normalmente se usan en forma singular. Por ese motivo, el verbo también está en singular.
Ejemplos:
Los diseñadores de zapatos uruguayos
son muy creativos.
Quien escribe un cuento, una historieta o una novela crea un mundo de ficción en el cual viven y actúan los personajes creados por él. Además, crea una voz que cuenta la historia. Esta es la voz del narrador. Este puede ser externo a la historia (no participa de los hechos narrados) o puede ser interno (participa de los hechos narrados) como en el caso del cuento. El narrador también puede ser omnisciente. Si lo es, sabe todo sobre los hechos que se relatan y sobre los personajes. Por lo tanto, conoce el pasado, el presente, y el futuro de la historia; y de los personajes.
Las claves lingüísticas que
permiten al lector darse cuenta de si es interno o externo son los verbos y los
pronombres de tercera persona que se refieren a los personajes.
El autor también puede crear
otras voces: la de los personajes. Cuando aparece una conversación entre ellos
sus intervenciones se señalan con una raya al comienzo. Cada raya indica el
cambio de turno. Cuando eso sucede, estamos ante el discurso directo del personaje.
El lector se encuentra
directamente con su voz, es como si la «oyera» hablar. Por ese motivo
el lector se siente más cercano a la situación. En el cuento y en la novela las
palabras de los personajes suelen estar introducidas, aclaradas, o comentadas
por el narrador, que para hacerlo utiliza verbos
introductores o de referencia. Por ejemplo:
1. -¿Han estudiado para el escrito?
-pregunta la profesora.
(Aclaración
del narrador sobre quién habla).
Preguntar es un verbo introductor.
2. -No tuvimos tiempo
-responden dos alumnos mientras buscan sus lapiceras.
(Aclaración de quién habla y qué
hace mientras habla).
Responder es un verbo
introductor.
3. ¿Frutas? ¿Verduras?
-aventura e interrumpe la conversación de las amigas el feriante. (Comentario sobre la actitud de quien
habla).
Aventurar e interrumpir son verbos introductores.
Ejemplos:
Narrador interno (protagonista)
«Después del almuerzo yo hubiera querido quedarme en mi cuarto leyendo, pero papá y mamá vinieron casi en seguida a decirme que esa tarde tenía que llevarlo de paseo.
Lo primero que contesté fue que no, que lo llevara otro, que por favor me dejaran estudiar en mi cuarto.»
(Escritor argentino. Nació en Bruselas en 1914; falleció en París en 1984)
(Fragmento del cuento «Después del almuerzo»)
Narrador externo (no participa de los hechos que narra)
«Siempre le pasaba lo mismo. Cuando alguien traducía uno de sus poemas a una lengua extranjera (al menos, de las que él conocía), sus propios versos le sonaban mejor que en el original. Por eso no le sorprendió que la versión francesa de su poema «El tiempo y la campana» le pareciera estupenda, grácil, sustanciosa.»
Mario Benedetti (Tacuarembó, 14 de septiembre de 1920 – Montevideo, 17 de mayo de 2009)
Juana de Ibarbourou (Melo, 8 de marzo de 1892 – Montevideo, 15 de julio de 1979)
Hace algunos años, en los pueblos del
interior del país no se conocía el empapelado de las paredes. Era este un lujo
reservado apenas para alguna casa importante, como el despacho del Jefe de
Policía o la sala de alguna vieja y rica dama de campanillas. No existía el
empapelado, pero sí la humedad sobre los muros pintados a la cal. Para
descubrir cosas y soñar con ellas, da lo mismo. Frente a mi vieja camita de
jacarandá, con un deforme manojo de rosas talladas a cuchillo en el remate del
respaldo, las lluvias fueron filtrando, para mi regalo, una gran mancha de
diversos tonos amarillentos, rodeada de salpicaduras irregulares capaces de
suplir las flores y los paisajes del papel más abigarrado. En esa mancha yo
tuve todo cuanto quise: descubrí las Islas de Coral, encontré el perfil de
Barba Azul y el rostro anguloso de Abraham Lincoln, libertador de esclavos, que
reverenciaba mi abuelo; tuve el collar de lágrimas de Arminda, el caballo de
Blanca Flor y la gallina que pone los huevos de oro; vi el tricornio de
Napoleón, la cabra que amamantó a Desdichado de Brabante y montañas echando
humo de las pipas de cristal que fuman sus gigantes o sus enanos. Todo lo que
oía o adivinaba, cobraba vida en mi mancha de humedad y me daba su tumulto o
sus líneas. Cuando mi madre venía a despertarme todas las mañanas generalmente
ya me encontraba con los ojos abiertos, haciendo mis descubrimientos
maravillosos. Yo le decía con las pupilas brillantes, tomándole las manos:
-Mamita, mira aquel gran río que baja
por la pared. ¡Cuántos árboles en sus orillas! Tal vez sea el Amazonas.
Escucha, mamita, cómo chillan los monos y cómo gritan los guacamayos.
Ella me miraba espantada:
-¿Pero es que estás dormida con los
ojos abiertos, mi tesoro? Oh, Dios mio, esta criatura no tiene bien su cabeza,
Juan Luis.
Pero mi padre movía la suya entre
dubitativo y sonriente, y contestaba posando sobre mi corona de trenzas su
ancha mano protectora:
-No te preocupes, Isabel. Tiene mucha
imaginación, eso es todo.
Y yo seguía viendo en la pared
manchada por la humedad del invierno, cuanto apetecía mi imaginación: duendes y
rosas, ríos y negros, mundos y cielos. Una tarde, sin embargo, me encontré
dentro de mi cuarto a Yango, el pintor. Tenía un gran balde lleno de cal y un
pincel grueso como un puño de hombre, que introducía en el balde y pasaba luego
concienzudamente por la pared dejándola inmaculada. Fue esto en los primeros
días de mi iniciación escolar. Regresaba del colegio, con mi cartera de charol
llena de migajas de biscochos y lápices despuntados. De pie en el umbral del
cuarto, contemplé un instante, atónita, casi sin respirar, la obra de Yango que
para mí tenía toda la magnitud de un desastre. Mi mancha de humedad había
desaparecido, y con ella mi universo. Ya no tendría más ríos ni selvas. Inflexible
como la fatalidad, Yango me había desposeído de mi mundo. Algo, una sorda
rebelión, empezó a fermentar en mi pecho como burbuja que, creciendo, iba a
ahogarme. Fue de incubación rápida cual las tormentas del trópico. Tirando al
suelo mi cartera de escolar, me abalancé frenética hasta donde me alcanzaban
los brazos, con los puños cerrados. Yango abrió una bocaza redonda como una “O”
de gigantes, se quedó unos minutos enarbolando en el vacío su pincel que
chorreaba líquida cal y pudo preguntar por fin lleno de asombro:
-¿Qué le pasa a la niña? ¿Le duele un
diente, tal vez?
Y yo, ciega y desesperada, gritaba
como un rey que ha perdido sus estados:
-¡Ladrón! Eres un ladrón, Yango. No
te lo perdonaré nunca. Ni a papá, ni a mamá que te lo mandaron. ¿Qué voy a
hacer ahora cuando me despierte temprano o cuando tía Fernanda me obligue a
dormir la siesta? Bruto, odioso, me has robado mis países llenos de gente y de
animales. ¡Te odio, te odio; los odio a todos!
El buen hombre no podía comprender
aquel chaparrón de llanto y palabras irritadas. Yo me tiré de bruces sobre la
cama a sollozar tan desconsoladamente, como solo he llorado después cuando la
vida, como Yango el pintor, me ha ido robando todos mis sueños. Tan
desconsolada e inútilmente. Porque ninguna lágrima rescata el mundo que se
pierde ni el sueño que se desvanece… ¡Ay, yo lo sé bien!
En el texto narrativo la intención del emisor es contar una historia que gira en torno a un suceso central, el cual es relatado por un narrador. El suceso se desarrolla en un lugar y en un momento determinado. En él participan los personajes.
Elementos narrativos
Narrador El narrador es la voz que relata los hechos. No es el autor, una persona real que crea al narrador, los personajes, el suceso, etc. Si el narrador es al mismo tiempo un personaje que cuenta la historia, y además participa en ella, se trata de un narrador interno, porque cuenta desde dentro de la narración. En este caso es común que utilice verbos conjugados en primera persona o pronombres de primera persona. Si esta voz sólo relata hechos en los que no participa -es decir, no es un personaje, relata lo que les ocurre a otros personajes- se trata de un narrador externo. En este caso solo utilizará verbos y pronombres en tercera persona.
Personajes Son los seres reales o ficticios que participan en la acción que relata el narrador. Pueden ser personas, animales u objetos. En todas las narraciones hay personajes principales y secundarios. A los principales se les llama protagonistas y son aquellos que se destacan, a los que les suceden directamente los hechos relatados.
Suceso Es el hecho principal que se relata, es lo que sucede en la narración. En los cuentos suele existir un único suceso, mientras que en las novelas podemos encontrar varios (uno por capítulo, por ejemplo). Si el texto narrativo es literario, el suceso es ficticio, es decir, inventado por el autor. Cuando el texto narrativo literario es corto, le llamamos cuento. Cuando el texto tiene mayor extensión, le llamamos novela. Si no es literario, el suceso será un hecho real, y estará protagonizado por sujetos reales. Por ejemplo, los libros de historia, que si bien son textos narrativos, no son literarios.
Ubicación temporal Es el momento en el que ocurren los hechos.
Ubicación espacial Es el lugar donde ocurren los hechos.
Estructura narrativainterna
El texto narrativo se estructura en tres momentos: inicio, nudo y desenlace. Si creamos un texto de este tipo, escribiremos al inicio la información correspondiente al comienzo del relato. En él presentaremos y describiremos a los personajes, los ubicaremos en un lugar y en un momento y finalmente plantearemos el suceso. En esta parte del texto, predomina en general el pretérito imperfecto, pues refiere a acciones que es habitual que los personajes realicen, o que están realizando en ese momento y funcionan como marco para el problema que surgirá. Esta parte, que habitualmente se encuentra al principio del texto, también suele llamarse introducción.
Luego escribiremos la información del nudo. En el nudo desarrollaremos el suceso o problema haciendo actuar a los personajes. En esta parte predomina el pretérito perfecto simple, pues refiere a una acción concreta que los personajes realizaron en ese momento, y que constituye el problema de la historia. Cuando hablamos de problema no lo hacemos en un sentido negativo, sino refiriéndonos al centro, a lo más importante de todas las acciones que ocurren: el suceso. Esta parte también puede llamarse problema, conflicto o desarrollo. Suele encontrarse en el centro del texto, es decir, luego del planteo y antes del desenlace.
Por último escribiremos el desenlace. En otras palabras, la resolución del problema. En el desenlace el nudo se desata. Los personajes sobrellevan el suceso o problema, pero ya no son los mismos que al inicio. Algo cambió. Se escribe generalmente en pretérito perfecto simple. El desenlace también puede ser llamado resolución, y en general, se encuentra al final del texto.
Llamamos comunicación al proceso por el cual se transmite una información, un pensamiento, o un sentimiento, entre un emisor y un receptor. Para que el proceso de la comunicación se realice, el emisor y el receptor deben compartir el mismo código. Proceso – conjunto de las fases sucesivas de un fenómeno. Por ejemplo: proceso educativo (educación inicial, primaria, secundaria, universitaria). En los procesos siempre debe haber un orden.
La comunicación es un proceso porque se lleva a cabo en un lapso de tiempo. Se necesitan varios elementos, y tiempo suficiente para que se realice. Con ese fin se deben cumplir varias etapas.
En la comunicación todos los elementos son imprescindibles. Si cualquiera de ellos faltara, el proceso quedaría incompleto y la comunicación no se realizaría.
Elementos del proceso de la comunicación
Los elementos que intervienen en el proceso de comunicación son los siguientes:
• Emisor: Transmite la información. Puede ser un individuo, un grupo o una máquina. Hablante o escritor • Receptor: Recibe la información individual o colectivamente, y puede ser una máquina. • Código: Idioma común al emisor y al receptor. Por ejemplo: lengua española, lengua inglesa, lengua de señas, señales de tránsito (visual), sistema Braille (táctil), etc. • Canal: Elemento físico por donde el emisor transmite la información que el receptor capta por los sentidos corporales. Se denomina canal tanto al medio natural (aire, luz) como al medio técnico empleado (imprenta, radio, teléfono, televisión, computadora, etc.) y se perciben a través de los sentidos del receptor (oído, vista, tacto, olfato y gusto). Por ejemplo: la voz (canal acústico), dibujos y letras (canal visual). etc. • Mensaje: Es la información, el pensamiento o el sentimiento que el emisor transmite al receptor. • Contexto: Circunstancias temporales, espaciales y socioculturales que rodean el hecho o acto comunicativo y que permiten comprender el mensaje en su justa medida.
Referente: Es el tema del que se habla. Si el mensaje es simple, el referente se encuentra rápidamente. Si es complejo, como por ejemplo en una novela, puede haber más de uno. La pregunta clave para identificar el referente es: ¿De qué se habla aquí? Y se responderá con el tema del que se hable, porque siempre que nos comunicamos hablamos de algo. Ese tema será el referente.
Esquema de la comunicación Los elementos de la comunicación se relacionan entre sí de la siguiente manera:
Así, un emisor envía un mensaje a un receptor, a través de un canal y de los signos de un código; y de acuerdo al contexto en que se sitúa ese acto de comunicación.
. Ruido Estos fenómenos implican una perturbación en el proceso de la comunicación. Se denomina ruido a todo obstáculo que dificulte la comunicación, de tal modo que suponga una pérdida de contenido del mensaje.